El verano se ha convertido en uno de los periodos del año en los que más crece la preocupación de las familias con padres mayores que viven solos. Viajes, segundas residencias y agendas diferentes están transformando las dinámicas de cuidado y obligando a replantear cómo acompañar a las personas mayores sin limitar su autonomía.
Coincidiendo con el Día Internacional de las Familias, la startup de teleasistencia Durcal pone el foco en un fenómeno cada vez más habitual: personas mayores que mantienen sus propios planes durante las vacaciones estivales, alejándose del modelo tradicional en el que eran los padres quienes se adaptaban a la organización familiar.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España ya viven más de 9 millones de personas mayores de 65 años. Además, cifras de Eurostat reflejan que cerca del 30% de las personas de entre 50 y 64 años presta algún tipo de cuidado a familiares, lo que evidencia el peso que sigue teniendo el entorno cercano en el acompañamiento diario.
En este contexto, el reto para muchas familias ya no es únicamente cuidar, sino encontrar fórmulas que permitan mantener el contacto y reaccionar ante cualquier imprevisto sin necesidad de supervisión constante.
“El cambio no es solo que las personas mayores sean más activas, sino que toman sus propias decisiones también en verano. Y eso obliga a las familias a replantear cómo acompañar sin interferir en sus planes”, explican desde Durcal.
La compañía señala que cada vez más familias recurren a herramientas de teleasistencia y conectividad para mantener la tranquilidad durante los meses estivales. Entre las funciones más utilizadas destacan la localización compartida entre familiares, las alertas automáticas de entradas y salidas de lugares habituales o la conexión rápida con servicios de emergencia.
Actualmente, más del 65% de los usuarios de Durcal supera los 80 años, reflejando cómo la autonomía personal se mantiene durante más tiempo. El sistema de la compañía permite activar una emergencia en apenas 12 segundos, una capacidad especialmente relevante cuando familiares y personas mayores se encuentran en lugares distintos durante las vacaciones.
Más allá de la tecnología, la compañía subraya que el principal cambio es cultural. Las familias empiezan a asumir un modelo de cuidado menos basado en la supervisión constante y más orientado al acompañamiento flexible, respetando las decisiones y rutinas de las personas mayores.
“El objetivo no es estar encima, sino estar disponibles. Y eso implica cambiar la forma en la que entendemos el cuidado”, apuntan desde la empresa.
Con una generación sénior cada vez más activa e independiente, el verano se consolida como un reflejo de esta nueva realidad social: mayores con planes propios y familias que buscan nuevas formas de estar presentes sin interferir en su autonomía.