Más allá de cumplir con lo que exige la ley, en Albi se ha desarrollado un modelo propio de seguridad alimentaria que va un paso por delante de los estándares normativos, incorporando controles adicionales y sistemas de verificación que refuerzan cada fase del servicio.
Certificaciones que avalan el modelo
El sistema de seguridad alimentaria de Albi cuenta con certificaciones internacionales como la ISO 22000 en Seguridad Alimentaria y la ISO 9001 en Gestión de la Calidad, que respaldan sus procesos y garantizan un control integral.
En el ámbito hospitalario, además, dispone de la certificación Allergy Protection, una acreditación especialmente exigente que refuerza los protocolos de prevención y gestión de alérgenos en entornos donde la sensibilidad y el riesgo son mayores.
Un doble sistema de auditorías que marca la diferencia
Uno de los puntos fuertes del modelo de Albi es su sistema de control reforzado.
Albi se somete a auditorías externas realizadas por entidades certificadoras independientes, pero además cuenta con un sistema propio de auditorías internas, completamente independiente del proceso externo.
Este doble control permite revisar, mejorar y anticiparse de forma continua, aportando un nivel extra de garantía.
Estructura técnica propia
La seguridad alimentaria en Albi está liderada por un equipo técnico especializado de bromatólogos, responsables del control y la prevención de riesgos alimentarios.
Este departamento trabaja de forma coordinada pero diferenciada del área de nutrición, encargada del diseño de menús y la correcta gestión de alérgenos. Contar con ambas áreas especializadas permite ofrecer un servicio más sólido, profesional y completo.
Un modelo que va más allá del mínimo exigido
Desde la elaboración hasta el transporte y el servicio, cada fase está supervisada bajo protocolos estrictos y técnicas avanzadas de conservación y control de temperatura.
En paralelo, la compañía exige certificaciones y homologaciones a sus proveedores como parte de su política de calidad, asegurando que cada paso del proceso esté alineado con su nivel de exigencia.
Para Albi, la seguridad alimentaria no es solo una cuestión normativa, sino una responsabilidad directa con las personas. Por eso invierte en formación continua, refuerza sus controles y mantiene una estructura técnica sólida que le permite trabajar con rigor, cercanía y transparencia.
En un sector cada vez más exigente, Albi consolida así un modelo de seguridad alimentaria reforzado, certificado y orientado al bienestar, garantizando la confianza de quienes cada día utilizan sus servicios.