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El deterioro cognitivo leve continúa siendo un gran desafío en el envejecimiento, ya que hasta un 50% de los casos permanece sin diagnóstico ni tratamiento. Se estima que alrededor del 15% de las personas mayores de 60 años presentan este tipo de alteraciones cognitivas, afectando memoria, atención y concentración, sin recibir una valoración especializada.
Según el Dr. Pedro Gil Gregorio, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, “normalizar los olvidos como parte del envejecimiento contribuye al infradiagnóstico y retrasa oportunidades de intervención precoz”. Identificar los cambios cognitivos a tiempo permite actuar sobre factores modificables, implementar estrategias terapéuticas y planificar mejor la salud futura del paciente.
Estudios recientes muestran que la salud cognitiva está estrechamente relacionada con factores como la actividad física, la salud cardiovascular, el estado de ánimo y el estrés. Hipertensión, diabetes, colesterol elevado o sedentarismo aumentan el riesgo de deterioro cognitivo. Actuar sobre estos elementos desde edades medias puede favorecer la preservación de la función cerebral y prevenir complicaciones futuras.
El Dr. Gil subraya que la Atención Primaria es clave para la detección temprana, ya que es el primer y, a menudo, único contacto que muchos pacientes mantienen con el sistema sanitario. Incorporar la evaluación cognitiva rutinaria permite identificar cambios incipientes y acompañar mejor al paciente, actuando sobre los factores modificables y ofreciendo orientación clínica.
En este contexto, EGb 761® se posiciona como el único medicamento que ha demostrado eficacia y seguridad en el tratamiento del deterioro cognitivo leve en ensayos clínicos, apoyando un abordaje integral que combina intervención farmacológica y estrategias preventivas.
“El envejecimiento demográfico hace imprescindible reforzar la identificación temprana del deterioro cognitivo leve. Reconocer cambios persistentes en memoria, atención o rendimiento cognitivo y consultar ante estas señales permite ampliar las opciones terapéuticas y preservar la autonomía y calidad de vida de los pacientes”, concluye el especialista.