Especialistas nacionales e internacionales coinciden en que el abordaje del envejecimiento saludable pasa por integrar alimentación, actividad física, salud metabólica y nuevas tecnologías capaces de anticipar riesgos y adaptar las recomendaciones a cada persona.
Uno de los protagonistas del encuentro ha sido el catedrático de Nutrición José María Ordovás, referente internacional en nutrigenómica y nutrición de precisión, quien ha subrayado que “la nutrición no detiene el envejecimiento, pero puede cambiar cómo envejecemos”.
Según Ordovás, la evidencia científica más sólida relaciona los patrones alimentarios de tipo dieta mediterránea con una mayor longevidad, mejor salud cardiovascular y una mayor protección de la función cognitiva.
“Lo que protege el corazón, los vasos sanguíneos y el metabolismo también ayuda a proteger el cerebro”, ha explicado el investigador, quien defiende una alimentación basada en vegetales, legumbres, pescado, aceite de oliva, frutos secos y cereales integrales, junto a un bajo consumo de alimentos ultraprocesados.
Durante el Congreso, los expertos han alertado además sobre algunos errores frecuentes que aceleran la fragilidad asociada al envejecimiento, como consumir poca proteína, seguir dietas excesivamente restrictivas o abandonar el ejercicio de fuerza.
“La masa muscular no es solo fuerza; es una reserva metabólica y funcional. Conservar músculo significa conservar autonomía”, ha señalado Ordovás.
En paralelo, el Congreso ha puesto el foco en el impacto creciente de la inteligencia artificial en el ámbito de la nutrición clínica y la prevención de enfermedades metabólicas.
El profesor Emilio Soria Olivas, catedrático de la Universidad de Valencia y especialista en IA aplicada a la salud, ha asegurado que “la era de las dietas genéricas está llegando a su fin y la nutrición de precisión comienza a ser operativa”.
Según ha explicado, los sistemas de inteligencia artificial ya permiten integrar datos genéticos, microbiota, glucosa continua, hábitos de sueño, actividad física o historial clínico para diseñar estrategias nutricionales más precisas y preventivas.
Entre las aplicaciones con impacto inmediato, Soria destaca el diagnóstico precoz de malnutrición, la predicción de riesgo metabólico y cardiovascular y la evaluación dietética automatizada mediante fotografías de alimentos tomadas con el móvil.
“La IA no sustituye el juicio clínico, lo amplifica”, ha afirmado el experto, quien defiende que estas herramientas permitirán evolucionar desde un modelo reactivo hacia uno predictivo y preventivo.
No obstante, el especialista también ha advertido de los desafíos éticos y regulatorios asociados al uso de estas tecnologías, especialmente en materia de privacidad de datos, sesgos algorítmicos y transparencia.
Tanto Ordovás como Soria coinciden en que el futuro pasa por una integración equilibrada entre tecnología y atención humana. En este sentido, Soria ha defendido el concepto de “dietista aumentado”, en el que la inteligencia artificial actúe como herramienta de apoyo para que el profesional pueda centrarse en aspectos clave como la motivación, las barreras emocionales o el entorno familiar del paciente.
El 41º Congreso de SENPE reúne estos días en Pamplona a especialistas en nutrición clínica, metabolismo, geriatría, tecnología y prevención con el objetivo de redefinir las estrategias para mejorar la calidad de vida y promover un envejecimiento más saludable y autónomo.