9 de abril, 2026
< Volver

El cuidado de personas con enfermedades crónicas o dependencia requiere atención integral que abarque la adherencia al tratamiento, la adaptación del entorno doméstico y el apoyo al cuidador, factores que influyen de forma directa en la evolución y calidad de vida del paciente.

El aumento de la esperanza de vida ha transformado el perfil de salud de la población. Cada vez más personas conviven durante años con patologías de larga duración que requieren seguimiento médico y cuidados continuados. Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades crónicas concentran alrededor del 75% de las muertes a nivel global, reflejando su impacto en los sistemas sanitarios actuales.

Convivir con una enfermedad crónica implica incorporar rutinas de control diario. Patologías como hipertensión, diabetes o insuficiencia cardíaca requieren revisiones periódicas y atención ante posibles cambios en el estado de salud. “La clave está en anticiparse a las complicaciones. Un seguimiento estructurado permite detectar pequeñas variaciones antes de que se conviertan en problemas clínicos relevantes”, explica Helen Paracta Avendaño, enfermera de Infecciosas y Consulta de Diabetes del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela.

Cumplir con el tratamiento indicado constituye otro pilar del cuidado. Seguir la medicación prescrita y acudir a las revisiones médicas contribuye a evitar ingresos hospitalarios y mejora la evolución de muchas enfermedades crónicas. Mantener hábitos adaptados a cada situación, como alimentación equilibrada o actividad física pautada, ayuda a conservar la funcionalidad durante más tiempo.

Cuando existe una situación de dependencia, el entorno doméstico adquiere un papel especialmente relevante. “Adaptar la vivienda y retirar obstáculos reduce el riesgo de accidentes dentro del hogar. También conviene vigilar el estado de la piel y realizar cambios posturales cuando la persona pasa muchas horas en cama o en silla. Estas pequeñas medidas preventivas ayudan a evitar complicaciones como lesiones por presión o infecciones”, explica Helen.

El bienestar emocional forma parte del proceso de cuidado. La pérdida progresiva de autonomía puede generar preocupación, tristeza o sensación de aislamiento. Mantener el contacto con el entorno cercano y establecer rutinas claras para el descanso o actividades cotidianas aporta estabilidad, especialmente cuando existe deterioro cognitivo.

La figura del cuidador resulta fundamental. En muchos hogares, un familiar asume esta responsabilidad durante largos periodos, pero la carga física y emocional del cuidado continuado puede afectar su bienestar y la calidad de atención. “El acompañamiento sanitario no debe centrarse únicamente en el paciente. Evaluar cómo se encuentra la persona que cuida también forma parte del proceso asistencial”, señala Paracta.

Pautas para mejorar el cuidado diario en el hogar

Los expertos de Sanitas destacan algunas recomendaciones prácticas:

  • Mantener un calendario visible de medicación y revisiones médicas, por ejemplo, en la nevera o un cuaderno de seguimiento, para evitar olvidos y facilitar que cualquier familiar conozca el tratamiento.
  • Adaptar el hogar para reducir riesgos: retirar alfombras sueltas, asegurar buena iluminación en pasillos y baños e instalar barras de apoyo en ducha e inodoro.
  • Favorecer la movilidad diaria dentro de las posibilidades de cada persona. Levantarse varias veces al día, caminar pequeñas distancias dentro de casa o realizar ejercicios suaves ayuda a mantener fuerza muscular y equilibrio.
  • Vigilar cambios sutiles en el estado de salud, como pérdida de apetito, mayor cansancio, desorientación o alteraciones del sueño, ya que pueden indicar un empeoramiento clínico y conviene consultarlo con un profesional sanitario.
  • Prestar atención al estado de la piel, sobre todo si la persona pasa muchas horas sentada o en cama. Revisar zonas de presión como talones, caderas o espalda permite detectar enrojecimientos tempranos y prevenir lesiones cutáneas.
  • Organizar tiempos de descanso para el cuidador y buscar apoyo cuando sea necesario. Alternar responsabilidades con otros familiares o recurrir a ayuda profesional permite sostener el cuidado a largo plazo.

Noticias relacionadas

comments powered by Disqus

Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de sus hábitos de navegación (por ejemplo, páginas visitadas o videos vistos). Puedes obtener más información y configurar sus preferencias.

Configurar cookies

Por favor, activa las que quieras aceptar y desactiva de las siguientes las que quieras rechazar. Puedes activar/desactivar todas a la vez clicando en Aceptar/Rechazar todas las cookies.

Aceptar/rechazar todas
Cookies Analíticas

Cookies que guardan información no personal para registrar información estadística sobre las visitas realizadas a la web.

Cookies de Marketing

Cookies necesarias para determinadas acciones de marketing, incluyendo visualización de vídeos provenientes de plataformas como Youtube, Vimeo, etc. y publicidad de terceros.

Cookies de Redes Sociales

Cookies relacionadas con mostrar información provenientes de redes sociales o para compartir contenidos de la web en redes sociales.