18 de noviembre, 2020 Actualidad comentarios Bookmark and Share
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El XIV Congreso Europeo Lares se desarrollará durante los días 25, 26 y 27 de noviembre, en formato online. Juan Ignacio Vela Caudevilla, presidente de Lares, es también el presidente del Comité Científico del congreso. En esta entrevista da las claves y los aspectos más interesantes de esta importante cita.

En próximas fechas se celebra el XIV Congreso Europeo Lares, ¿cómo va a ser esta edición virtual?

En esta ocasión es virtual, obligados por las circunstancias de esta terrible epidemia producida por COVID-19. Sin embargo, mantenemos la esencia habitual de los Congresos Lares:

  •     a. Conocer las novedades relacionadas con la actividad de Lares: el cuidado de las personas mayores, en situación de discapacidad y riesgo de exclusión social.
  •     b. Compartir con la sociedad lo que somos, pensamos y hacemos;
  •     c. Enriquecer la reflexión sobre el presente y el futuro, con la presencia de figuras representativas de la sociedad civil y la profesión, tanto a nivel nacional como internacional, partiendo de la vocación europeísta de nuestra organización.

¿Qué principales temas se van a tratar? ¿Qué expertos van a estar en el congreso?

Nuestros ponentes europeos hablarán del impacto que ha tenido y tendrá la crisis del COVID-19 en los cuidados de larga duración en Europa. Recogerán las lecciones aprendidas en los diferentes territorios y se aportarán medidas conjuntas por iniciativa de los participantes en el sector de la atención social europea.

Durante los 3 días, 25, 26 y 27 de noviembre, se abordarán temas teóricos y prácticos relacionados con el reto demográfico, la longevidad y otros aspectos que afectan directamente al sector de las personas mayores. Como organización del Tercer Sector de Economía Social, trataremos elementos imprescindibles como el voluntariado, el papel de las familias y la influencia de las nuevas tecnologías. El último día, también, habrá espacio para hablar sobre el futuro de las políticas europeas en el ámbito de los cuidados y sobre la necesidad de dignificación y profesionalización del sector.

Contaremos con expertos profesionales en diferentes ámbitos: social, jurídico, económico, ético, etc. Algunos de los ponentes principales son: Antonio Garrigues Walker, Jiri Horecky, Marcel Smeets, Pilar Rodríguez ó Miguel Ángel Valero, entre otros muchos.

¿Cuántas personas esperan que asistan como congresistas?

A pesar de las dificultades que supone la pérdida de contacto físico, hacerlo en formato online nos permite que haya una mayor participación a nivel internacional. Contaremos con personas de diferentes países del mundo que van a poder compartir e intercambiar opiniones. Nuestra previsión es que se inscriban alrededor de 800 personas de casi todos los países de la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá y Latinoamérica.

¿Este congreso tendrá también participación de empresas y entidades. ¿Cuáles son y de qué manera van a participar?

Como siempre, contamos con el apoyo y participación de diferentes entidades que llevan muchos años acompañándonos en el camino. Es el caso de UMAS, Mémora, Seral o el Banco Sabadell. También contamos con la colaboración de organizaciones que forman parte de nuestro sector como Foro LideA, Fundación Pilares, la Confederación Empresarial Española de la Economía Social o la Plataforma del Tercer Sector.

También queremos agradecer al Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y al Área de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León su apoyo y participación en representación de las Administraciones Públicas.

El lema de esta edición es “Comprometidos con el futuro de los cuidados”. ¿A qué se refieren con ese lema?

Estamos viviendo una situación excepcional, donde los cuidados en nuestra sociedad se van a convertir en un punto focal. Los cuidados han pasado a ser un elemento de primera trascendencia para seguir construyendo la sociedad del bienestar, aquella que un día nos prometimos como contrato social.

¿Cuál es el futuro de los cuidados y cómo deben ser?

Siempre debería haber sido imprescindible conocer el tipo de cuidado que el usuario, en este caso la persona mayor, desea recibir. A partir de este conocimiento, la sociedad debe adaptar ese cuidado a las necesidades y peticiones de cada persona, individualmente.

Lo que el colectivo de personas mayores y en situación de dependencia quiere – y así nos lo han transmitido- es que los cuidados estén lo más asociados posible a su entorno familiar, integrados en el ámbito comunitario y con la garantía de que su proyecto de vida va a tener una continuidad.

Para Lares, las residencias no deberían entenderse como un fin. Por ello, más que hablar de un nuevo modelo residencial, deberíamos hablar de un futuro modelo de cuidado

¿La pandemia de COVID-19 ha puesto al descubierto que quizás no tenemos el mejor sistema de salud pública?

El COVID-19 no solo ha puesto al descubierto los déficits del sistema de salud pública, sino también las carencias del sistema de servicios sociales y del sistema de salud a nivel general. También ha puesto de relieve la falta de arraigo de muchos valores que deberíamos tener como sociedad. Se ha multiplicado la discriminación por edad y otra serie de valores que han quedado en tela de juicio, ya que se ha puesto por encima la prevención antes que la dignidad de las personas.

¿Cómo han gestionado en sus centros esta situación con la COVID-19?

Los centros Lares han gestionado esta crisis de forma individual a través de los diferentes planes de contingencia de cada territorio. Para Lares, este plan de contingencia tiene que tener un equilibrio entre la prevención y un modelo de atención que respete la dignidad de cada persona. Hay que procurar que el aislamiento no sea una de las primeras medidas preventivas de la pandemia ya que las consecuencias de esta soledad son muy negativas para las personas que lo sufren.

¿Qué se ha hecho mal durante la pandemia? ¿Y qué se ha hecho bien?

Históricamente, nuestro sector no ha puesto en valor la importancia que tiene el colectivo de personas mayores para la sociedad. Teníamos que haber trabajado mucho antes para generar la sensibilidad que ahora parece haber surgido. Los políticos deberían saber cómo se estaban haciendo las cosas, ya que se trata de un sector altamente intervenido por el Estado y, por lo tanto, es quien debe poner las normas y marcar las reglas.

Por su parte, el sector no lucrativo ha sido siempre transparente a la hora de afrontar y comunicar lo que estaba pasando, poniendo especial énfasis en la atención centrada en la persona. En todo momento se ha respetado la voluntad de los usuarios en sus últimos momentos al final de la vida.

¿Que pedirían a las autoridades que están al frente de la gestión de esta situación?

Hay dos elementos preocupantes en nuestra sociedad que nos pueden llevar a repetir el fracaso ante la falta de participación de las personas mayores en la toma de decisiones. La desfragmentación social, que implica que cada segmento poblacional viva totalmente aislado y a espaldas del siguiente: creamos espacios para niños, clubes para jóvenes o residencias para mayores. Por lo tanto, no hay una comunicación intergeneracional más allá del ámbito familiar.

Este aspecto, unido al problema de discriminación por edad por la inmensa invisibilidad que sufre el colectivo. Hoy en día, las personas mayores no cuentan como miembros de pleno derecho de toda la sociedad. Desconocemos qué es lo que quieren, lo que ellos reclaman y pretendemos decidir cómo tienen que vivir sin contar con su opinión.

Las entidades que trabajamos en el sector tenemos que tener la voz que se nos ha negado desde las Administraciones Públicas. Nuestra participación como sector en la toma de decisiones y la aplicación de nuevas medidas ha sido prácticamente nula.

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