15 de octubre, 2020 Actualidad comentarios Bookmark and Share
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Se trata de un programa urgente de formación de personas sin habilitación profesional a través del cual se busca evitar que se produzcan incorporaciones de personas sin ningún conocimiento previo.

La pandemia ha puesto de manifiesto la escasez de profesionales en el mercado laboral de las residencias para cubrir bajas por cuarentena. En muchos casos, ha existido alto riesgo de no poder prestar el servicio esencial a las personas mayores, solo suplido por esfuerzos gigantescos de las plantillas de los Centros, ejemplos de máximo compromiso.

Lo que siempre ha sido una prioridad, ahora, en tiempos de COVID-19, se ha convertido en una urgente necesidad. Desde hace años, existen problemas para sustituir profesionales de los centros residenciales e, incluso, en el ámbito rural para incorporarlos de forma indefinida.

Desde el pasado 12 de marzo, Lares solicitó la adopción de medidas para abordar este problema. Independientemente de la necesidad de revisar el actual modelo de habilitación profesional, no se puede obligar a cumplir lo que a veces no es posible. El factor tiempo, siempre, ha sido clave para salvar vidas, pero, ahora, mucho más.

Desde Laresse ha puesto en marcha un Programa Urgente de formación de personas sin habilitación profesional a través del cual se busca evitar que se produzcan incorporaciones de personas sin ningún conocimiento previo. Este programa, puede ser adaptado para la realización de una formación básica a cuidadores informales.

El último Consejo Territorial ha aprobado fórmulas para la habilitación extraordinaria de personal para el desempeño de funciones sanitarias. Esto es bueno para el corto plazo, pero desde Lares se apela a que los diferentes Colegios Profesionales, Universidades y Autoridades Públicas se comprometan a una urgente reforma de todo tipo de procesos formativos, pues las primeras promociones requieren cinco años y el déficit de personal sanitario suficiente también es estructural.

Se trata de una Acción Formativa de 30 horas lectivas, incluido un acompañamiento preliminar, organizada en torno a cinco módulos temáticos. El Gobierno de Navarra está utilizando dicho material formativo de Lares para realizar, con Lares Navarra, la formación de estas personas. Más de 250 personas ya han sido formadas, siendo ésta una garantía ante la fuerza de la segunda ola de contagios en dicha Comunidad Autónoma.

Muy pronto, en otros territorios, como Castilla y León, se iniciará también este proceso formativo de personas sin habilitación profesional.

El presidente de Lares, Juan Ignacio Vela, afirma que “queremos y necesitamos a cuidadores cualificados, con visión global de una profesión que, mayoritariamente, ejercen mujeres. El 92% de las personas que cuidan son trabajadoras”.

“Hemos realizado un extraordinario ejercicio docente para convertir las 350 horas habituales, en módulos muy prácticos y didácticos”, prosigue Vela, “y hemos conseguido 30 horas de esencia de los cuidados que cubren las cinco grandes áreas de aprendizaje de esta labor, y que son”:

  •     Actividades Básicas de la Vida Diaria
  •     Movilizaciones y Actividad Física
  •     Disfagia y Primeros Auxilios
  •     Prevención de Enfermedades Transmisibles
  •     Comunicación y Atención Psicológica con los usuarios


La iniciativa de la Federación Lares, perteneciente al TercerSector, genera empleo y, sobre todo, garantiza la presencia de personas más preparadas para la prestación del servicio esencial, que se basa en el compromiso de cuidar a las personas que, por muchas razones, los otros sistemas no pueden hacerlo. Nadie puede ser excluido.

Para el presidente de Lares, “el modelo formativo se basa en la atención, desde lo más parecido a una casa. Modelos de atención domiciliaria, comunitaria, y cuando no esa posible eso, un centro residencial con servicios sociales. Es el modelo Lares centrado en la persona, y lo que ella desea, y no al revés”. Por eso, desde Lares se está proponiendo a las Comunidades Autónomas utilicen dicho material formativo para la mejor capacitación de los cuidadores informales, que se integre en este modelo formativo, a quien cuida de manera informal, en el ámbito del hogar”.

Según Juan Vela, “es clave defender y proteger la dignificación de las personas mayores y en situación de dependencia. Y eso empieza, también, por la dignificación, reconocimiento y formación de todos los que cuidan a las personas mayores en situación de dependencia”, y además, añade, “debemos reconocer la realidad que existe y no mirar hacia otro lado.

Lares, con 1.050 residencias por toda España, ahorra a las Administraciones Públicas, 228 millones de euros al año. Y la actividad desarrollada por sus 35.000 profesionales representa el 0,1% del PIB nacional.

Desde esa legitimación recuerda y exige:

  • No puede cuidar cualquiera.
  • Profesionalizar el sector de los cuidados de larga duración es formar a toda persona que interviene en el cuidado de otra persona.
  • Son necesarios, en el corto plazo, formatos reducidos de formación para cubrir las necesidades urgentes de personal.
  • Son necesarias, para su efecto en cinco años, decisiones estructurales para el acceso a las titulaciones sanitarias.
  • La mejor política feminista es reconocer el mérito y prestigio de una profesión desarrollada por mujeres, de forma mayoritariamente abrumadora.
  • Financiación pública suficiente que permita, de forma prioritaria, un aumento de salario y mejores condiciones laborales.
  • Que lo sanitario y/o lo público no se conviertan en competencia desleal, arrebatando trabajadores a las Residencias.
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