19 de agosto, 2019 Actualidad comentarios Bookmark and Share
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Los profesionales de los centros DomusVi recomiendan tener muy en cuenta dos factores esenciales en la época estival: el confort térmico y la hidratación.

Las personas mayores son uno de los colectivos más vulnerables a las altas temperaturas de la época estival. Esta fragilidad se debe a diferentes factores como la disfunción de su sistema termorregular que disminuye su capacidad de percepción de los cambios de temperatura y hace que su respuesta a ellos sea tardía. Además, está el riesgo añadido de la deshidratación porque no son conscientes de estar perdiendo líquidos. Por todo esto, en todos los centros DomusVi se establecen una serie de pautas estudiadas para que los residentes no sufran las consecuencias de las altas temperaturas y que se basan en dos ejes: el confort térmico y la hidratación.

El confort térmico es un factor decisivo en la calidad de vida de las personas mayores, esto es, que no sientan ni frío ni calor y que la temperatura ambiente sea agradable para ellos. La responsable del Departamento de Infraestructuras y Facilities de DomusVi, María Luisa Guerra Rodríguez, explica que todos los centros del grupo se rigen por la misma normativa: “la reglamentación sitúa los parámetros de temperatura ideal en invierno entre los 21ºC y los 23ºC, como mínimo, y en verano entre los 23ºC y los 25ºC, como máximo”.

Además de la temperatura, también es importe el sistema empleado para conseguirla. Hay que tener en cuenta todos los parámetros, cómo se emite el aire, la velocidad del mismo, el nivel de humedad y la ropa con la que se visten los mayores. Guerra Rodríguez destaca que la ventilación natural “es siempre el mejor medio y hay que realizarla sea cual sea la época del año para evitar humedades y olores y renovar el aire por higiene”. Explica que en las residencias DomusVi “se genera ventilación natural diaria, en verano en las horas de menos calor”.

Al mismo tiempo, los profesionales de los centros DomusVi sugieren una serie de recomendaciones para disminuir los efectos del calor. Si se quiere hacer alguna actividad al aire libre es aconsejable que sea durante las horas más frescas y en zona de sombra; se debe proteger a las personas mayores de la exposición directa del sol, facilitarles sombreros y protección solar. Y hay que asegurarse de que descansen en un ambiente fresco y utilicen ropa liviana y de colores claros.

Otro de los puntos clave durante esta época del año es prevenir la deshidratación de los mayores. El agua y los líquidos deben estar disponibles durante todo el día, motivándolos a que beban y se mantengan hidratados sin esperar a que tengan sed. Además, es muy importante complementar esta ingesta de líquidos con una alimentación adecuada y rica en agua, como es el caso de la fruta y las verduras.

El departamento de enfermería de DomusVi ofrece una serie de pautas para detectar la deshidratación. Algunos de los síntomas leves de la deshidratación son: aumento de la sed, estreñimiento, fatiga, somnolencia, dolores de cabeza, poca diuresis o baja concentración. Si la pérdida de líquidos es más grave, la sintomatología cambia y se aprecia un aumento de la temperatura y frecuencia cardíaca, confusión mental, mareos, debilidad muscular e, incluso, dificultad para respirar y hablar. Ante cualquiera de estos síntomas, los profesionales de DomusVi afirman que hay que ponerlo cuanto antes en conocimiento del personal sanitario.

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