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Jesús Suárez, Responsable del Departamento Técnico de Instalaciones y Sistemas de Lavandería de Vijusa, desgrana en esta entrevista las claves para optimizar el proceso de lavado en las residencias, ajustando los consumos de recursos energéticos y de producto, teniendo en cuenta las necesidades específicas de residencias y otros centros de atención a mayores.
Actualmente, los equipos de dosificación, independientemente del área en la que se instalen, juegan un papel crucial para garantizar que las dosis de los distintos productos sean precisas. De este modo, los fabricantes podemos garantizar que tanto la aplicación como su efectividad sean correctas. Otro aspecto importante es el control de consumos y costes, ya que cada vez es más necesario ajustarlos para entrar dentro de los presupuestos del cliente. En el caso concreto de la lavandería, estos equipos nos permiten dosificar los distintos productos en cada fase del lavado de manera precisa y en el momento adecuado.
Cabe destacar, que hoy en día los equipos de dosificación nos arrojan mucha información acerca del centro en cuestión: estadísticas, costes de los procesos de lavado, producción, consumo de producto, etc…
Aunque parezca algo obvio, lo primero de todo es garantizar que toda la ropa que se procese esté limpia, desinfectada y debidamente neutralizada. Es una tarea complicada, ya que como bien sabéis, el nivel de suciedad de la ropa en estos centros es muy alto. Para nosotros, y siempre que sea posible, es fundamental hacer una selección y cribado de ropa según el grado de suciedad y naturaleza de la misma.
A colación a esta última idea, conseguimos optimizar los costes de lavado ya que podemos diseñar los programas en función de la suciedad a tratar. De este modo, usaremos más producto y procesos más largos en ropa sucia y menos en ropa menos sucia. Partiendo de esta misma premisa, conseguimos ajustar los consumos de recursos energéticos al mínimo posible (luz, agua y gas). También, al ajustar las dosis de los distintos productos de lavado a cada caso, conseguimos reducir el vertido de detergentes a nuestras líneas de depuración.
Cabe considerar, que hoy en día somos muchos los fabricantes que ofrecemos soluciones para lavar ropa a temperaturas inferiores a las que acostumbramos o productos con etiqueta Ecolabel, pero como objeción principal, nos encontramos con el coste de alguno de estos. Conforme pasa el tiempo la tendencia es mayor a estas soluciones, pero aún el mercado es algo reticente a elevar los costes de lavado en cuanto a producto se refiere, en detrimento de los posibles ahorros energéticos o impactos ambientales.
Al ajustar nuestros procesos de lavado a las distintas necesidades del cliente, podemos diseñar programas que, por ejemplo, no contengan prelavado. En este sentido, somos capaces de incrementar la productividad en la lavandería. Como ejemplo, imaginad una residencia con una lavandería de dos lavadoras, que realizan 8 procesos diarios. Si conseguimos disminuir aproximadamente 10 minutos que dura un prelavado en la mitad de los procesos, estamos ganando un proceso más diario en cada lavadora o simplemente ganamos ese tiempo para que los operarios puedan dedicarse a otras tareas y se puedan organizar mejor. Esta misma variable la podríamos aplicar en aclarados o reducciones de temperatura de lavado, por ejemplo.