22 de marzo, 2020 Artículos comentarios Bookmark and Share
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Un artículo de Josep de Martí, Director de www.inforesidencias.com

 

 

Con el Covid19 vivimos en una situación desconocida en España en los últimos 100 años, cuando la gripe de 1918 mató al 1% de la población. Ahora estamos mucho más preparados que entonces pero aún así están muriendo centenares y van a morir miles de personas y, muchas de ellas serán mayores que viven en residencias.

Ante esta realidad, las administraciones, los medios y una parte de la sociedad están reaccionando como si las residencias (a las que ahora todos llaman “de ancianos”) fuesen un lugar extraño donde se contagia gente. Un lugar del que desconfiar. Me parece incomprensible que, cuando se han producido muertes en una residencia se anuncie a bombo y platillo que la fiscalía va a hacer una investigación. ¿Se imaginan lo pasmados que nos quedaríamos si se anunciase que la policía investigará al hospital donde han muerto diez infectados?

Residencias de mayores y Covid19

Las residencias son sustitutos del hogar de personas mayores que, por diversas circunstancias relacionadas con su situación de dependencia, no pueden o no quieren seguir viviendo en sus domicilios habituales. En España, la mayoría de las residencias no son centros sociosanitarios con médicos y enfermería 24 horas al día sino establecimientos sociales con un cierto componente sanitario, que se completa con la prestación sanitaria pública a la que tienen derecho.

Esto es lo que son, ni más ni menos, y por eso, en la mayor parte de España puedes contratar un servicio de atención residencial por unos 2.000 Euros, incluso menos, al mes.

En situaciones normales los residentes ingresan en el hospital cuando lo necesitan aunque lo hacen poco porque las residencias, con sus servicios, evitan muchos ingresos ahorrando una cantidad considerable al sistema público de salud. Cada Comunidad Autónoma funciona de una forma diferente, aunque resulta común que, existan unas pautas, escritas o no, para derivar a residentes al hospital o tratarlos en las residencias tras su alta hospitalaria.

El Covid19 ha hecho saltar eso por los aires y las residencias se han convertido en un “callejón sin salida del sistema” donde alguien puede infectarse sin que se llegue a generar la cadena de reacciones que llegue a evitar que siga el contagio.

Incluso después de la declaración de Alarma, cada comunidad sigue dando instrucciones y enviando a las residencias protocolos y guías de actuación; también desde algunos servicios sanitarios se han propuesto a las residencias qué hacer para limitar ingresos e incluso hay residencias que han recibido instrucciones telefónicas desde la inspección correspondientes de servicios sociales.

La sensación desde las residencias es de desesperación porque se reciben instrucciones variadas pero no material de protección. Ante esta situación hay cuatro demandas inaplazables:

1. Hay que establecer un protocolo único de actuación para la gestión del riesgo y actuación en casos de contagio. Un protocolo basado en criterios científicos y en la realidad que sea accesible en un único punto y conocido por parte todos los servicios, sanitarios, sociales y de todo tipo. No puede ser que se envíen a las residencias pautas en las que todavía se habla de tener cautela con personas que vengan de países en riesgo cuando, sin duda, ahora nosotros somos uno. Tampoco puede ser que convivan pautas diferentes sobre a quién hay que hacerle la prueba o qué hacer con quien ha tenido contacto con un infectado, o que desde los hospitales “recomienden” no derivarles según qué casos.

2. Hay que dotar a las residencias de material de protección y actuación. No puede ser que las residencias no estén recibiendo suficientes máscaras y equipos de protección, o que una residencia de 170 plazas reciba uno. Sabiendo que esos equipos son escasos y van a ir llegando, es primordial que las residencias sean puestas junto con los hospitales como receptores principales. Sin ellos, los cuidadores pueden estar contagiando a los residentes, que son en muchos casos enfermos crónicos y frágiles. Estos nuevos enfermos irán al hospital y ocuparán los escasos respiradores o serán rechazados en procesos de triage.

3. Hay que establecer un sistema de servicios mínimos y de gestión de las bajas laborales que garantice suficiente personal para los servicios sanitarios, pero también para las residencias.

4. Hay que hacer el test a todos los que viven y trabajan en residencias y decidir qué es mejor hacer con los sanos y los enfermos.

Estos son los cuatro clamores que llegan desde las residencias, las asociaciones patronales, de directores de residencias, de profesionales.

¿Alguien está escuchando?

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