5 de noviembre, 2026
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España contaba con más de 10,1 millones de personas de 65 años o más a 1 de enero de 2025, lo que representa el 20,7 % de la población. Según el último informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), esta proporción podría acercarse al 30 % en 2046, cuando el número de personas mayores superaría los 16 millones.

El dato procede del informe Un perfil de las personas mayores en España. 2026, elaborado por el Departamento de Población del Instituto de Economía, Geografía y Demografía del CSIC. El documento analiza la evolución demográfica y las condiciones de vida de este grupo de población, con indicadores sobre salud, recursos económicos, vivienda y entorno, entre otros ámbitos.

En concreto, el 1 de enero de 2025 residían en España 10.178.625 personas de 65 años o más, 250.257 más que el año anterior, lo que supone un incremento del 2,5 %. La edad media de la población española se situó en 44,55 años. Además, el número de personas centenarias aumentó un 7,1 % en un año, hasta alcanzar las 17.038, de las que aproximadamente ocho de cada diez son mujeres.

Viviendas antiguas y dificultades para afrontar reformas

El informe también analiza las condiciones residenciales de las personas mayores. Aunque la gran mayoría son propietarias de la vivienda en la que residen, el 56,6 % de los hogares cuya persona de referencia tiene 65 años o más se encuentra en edificios construidos antes de 1981.

En los últimos cinco años, el 20,7 % de estos hogares ha realizado mejoras de eficiencia energética. Por su parte, otro 30,3 % considera que necesita acometerlas, pero todavía no lo ha hecho. Entre los hogares en propiedad que requieren reformas y no las han llevado a cabo, el 74,1 % señala el coste económico como principal barrera.

Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de tener en cuenta la capacidad económica de los hogares para financiar la rehabilitación del parque residencial existente, además de la situación de propiedad o alquiler.

Aumenta el uso de internet entre las personas mayores

La conexión digital continúa extendiéndose entre la población de más edad, aunque persisten diferencias importantes según el grupo de edad. En 2025, el 75 % de las personas de entre 65 y 74 años utilizaba internet a diario, frente al 70,5 % registrado en 2024. Entre quienes tienen 75 años o más, el porcentaje pasó del 34,6 % al 35,4 %.

Julio Pérez Díaz, demógrafo del IEGD-CSIC y coordinador del informe, destaca que el avance entre las personas de 65 a 74 años sitúa a España por encima del promedio de la Unión Europea. No obstante, considera que la diferencia entre ambos grupos podría responder principalmente a la incorporación de generaciones más familiarizadas con la tecnología, más que a un proceso generalizado de alfabetización digital entre las personas mayores.

Asimismo, el 85,6 % de la población de 65 a 74 años había utilizado internet en los tres meses anteriores a la recogida de los datos. El nivel educativo y los recursos económicos también condicionan la experiencia digital, especialmente entre las personas de edades más avanzadas. Entre los usos más habituales figuran la mensajería instantánea, las videollamadas y el acceso a información.

La esperanza de vida no siempre implica más años con buena salud

El aumento de la longevidad plantea también desafíos relacionados con la salud. Los datos de Eurostat correspondientes a 2023, recogidos en el informe, sitúan la esperanza de vida saludable a los 65 años en 10,3 años para las mujeres y 10,2 para los hombres.

Ambos indicadores mejoraron respecto a 2022, aunque todavía se encontraban por debajo de los niveles anteriores a la pandemia. Por otra parte, la salud autopercibida disminuye conforme avanza la edad y, según los datos de 2025, presenta valores algo más elevados entre los hombres que entre las mujeres.

La brecha de género continúa presente en las pensiones

Las mujeres representan una proporción cada vez mayor de la población a medida que aumenta la edad, debido a su mayor supervivencia. La diferencia se consolida a partir de los 53 años y resulta especialmente visible desde los 70, lo que también contribuye a una mayor incidencia de la viudedad femenina.

El informe señala que la brecha de género en las pensiones se ha reducido en España durante la última década, aunque continúa siendo relativamente elevada y disminuye más lentamente que la media europea. En 2016 se situaba en el 32,5 %, mientras que en 2025 había descendido al 27,3 %.

Los investigadores relacionan esta diferencia, en buena medida, con las menores tasas históricas de formación y participación laboral de las mujeres. Según las previsiones recogidas en el documento, las desigualdades podrían reducirse con la llegada a la jubilación de las generaciones nacidas a partir de los años sesenta, aunque el cambio en las pensiones será gradual.

El envejecimiento presenta diferencias entre territorios

La distribución de la población mayor tampoco es homogénea en el conjunto del país. En 2025, las personas de 65 años o más representaban el 29,1 % de la población de los municipios rurales, frente al 20 % de los urbanos. Asturias, Castilla y León y Galicia registraban las proporciones autonómicas más elevadas.

Estas diferencias territoriales aportan información relevante para planificar servicios sanitarios, apoyos sociales y actuaciones relacionadas con la vivienda y el entorno. El informe recuerda, no obstante, que la población mayor española es mayoritariamente urbana y que las diferencias entre municipios rurales y urbanos están relacionadas, en buena medida, con la emigración de la población joven, tanto actual como pasada.

El documento Un perfil de las personas mayores en España. 2026 da continuidad a la serie de indicadores básicos del proyecto Envejecimiento en Red y cuenta con el apoyo y la financiación de la PTI+ Salud Global del CSIC. Para su elaboración se han combinado estadísticas de organismos nacionales e internacionales.

El trabajo procede del Laboratorio Envejecimiento en Red y Estadísticas Experimentales, integrado en el Departamento de Población del IEGD-CSIC, en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales. Sus autores son Julio Pérez Díaz, Ana Belén Castillo Belmonte, Pilar Aceituno Nieto y Diego Ramiro Fariñas.

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