Según explica la organización, la mujer viajaba desde Costa Rica junto a su familia para participar en un encuentro internacional de sensibilización sobre el Alzheimer cuando, tras aterrizar en Madrid el pasado 27 de junio, comprobaron que había extraviado su pasaporte.
CEAFA señala que, tras comunicar la incidencia a la compañía aérea y no localizar el documento, la familia acudió a los servicios de inmigración. Al no poder acreditar la documentación requerida para acceder al país, la mujer fue retenida y permaneció aislada de sus familiares durante la noche, a la espera de ser repatriada en el primer vuelo disponible.
La Confederación subraya que respeta plenamente la legislación vigente y el trabajo de los profesionales encargados de su aplicación, pero considera que la actuación evidenció una falta de flexibilidad hacia una persona especialmente vulnerable.
La entidad cuestiona que no se permitiera que la mujer permaneciera acompañada por un familiar durante el proceso, pese a su diagnóstico de demencia, y considera que esta situación generó un importante impacto emocional tanto para la afectada como para su familia, que finalmente tuvo que adquirir un billete en primera clase para poder acompañarla en el vuelo de regreso.
Ante este caso, CEAFA reclama que las administraciones competentes desarrollen protocolos específicos para la atención de personas con demencia en este tipo de situaciones y ha trasladado su disposición a colaborar con los ministerios y cuerpos de seguridad implicados para aportar su experiencia y conocimiento en la elaboración de estas actuaciones. Según la Confederación, el objetivo es garantizar que el cumplimiento de la normativa pueda realizarse teniendo en cuenta las necesidades de las personas con deterioro cognitivo y evitando situaciones de vulnerabilidad similares en el futuro.