Cada vez son más los pacientes que acuden a consulta preguntándose si realmente necesitan una prótesis o si todavía existe una alternativa para conservar su articulación. Para el traumatólogo Félix López Martín, esta cuestión refleja una transformación en la forma de entender la artrosis y su tratamiento. "La mejor prótesis es la que nunca llega a necesitarse", resume.
El especialista explica que la artrosis no debe entenderse únicamente como un desgaste del cartílago, sino como una enfermedad que afecta al conjunto de la articulación. "Durante muchos años hemos tratado la rodilla o la cadera como si fueran un mecano al que había que cambiar una pieza cuando se rompía. Hoy sabemos que una articulación es un órgano vivo, formado por cartílago, hueso, meniscos, ligamentos, membrana sinovial, músculos y un complejo equilibrio biológico", señala.
Esta filosofía se resume en dos mensajes: "Más preservar. Menos sustituir" y "Combatir la artrosis. Preservar la articulación. Evitar la prótesis".
No obstante, López Martín aclara que el objetivo no es evitar una prótesis cuando realmente está indicada. "Las prótesis han cambiado la vida de millones de personas y seguirán siendo una herramienta extraordinaria. Lo que defendemos es que muchos pacientes llegan a ellas sin haber agotado antes todas las opciones para preservar su propia articulación", afirma.
Tratamientos adaptados a cada paciente
El especialista explica que este enfoque, conocido como preservación articular, parte de la premisa de que no existen dos pacientes iguales. Por ello, cada caso requiere una estrategia personalizada que tenga en cuenta factores como el estado del cartílago, el hueso subcondral, la alineación de la extremidad, la estabilidad articular, la musculatura, el nivel de actividad física, el peso y los factores biológicos que influyen en la progresión de la enfermedad.
Cuando está indicado, esta estrategia puede integrar procedimientos ecoguiados de alta precisión, cirugía artroscópica de preservación articular, terapias biológicas, tratamientos intraóseos, membranas biológicas y terapias celulares, con el objetivo de aliviar el dolor, recuperar la función, modificar la evolución de la enfermedad y prolongar la vida útil de la articulación natural.
Según explica López Martín, una de las situaciones más habituales en consulta es la de pacientes convencidos de que una lesión de cartílago grado IV implica necesariamente la colocación de una prótesis. Sin embargo, en muchos casos la lesión está localizada y el resto de la articulación conserva un buen estado.
"En esos casos existen técnicas que permiten tratar específicamente la zona dañada y retrasar durante años la necesidad de una sustitución articular", destaca.
Por ello, insiste en que la decisión de implantar una prótesis no debe basarse únicamente en una lesión concreta o en el desgaste del cartílago, sino en una valoración global de la articulación y de las características individuales de cada paciente.
Un cambio de paradigma
Para Félix López Martín, el futuro de la traumatología pasa por cambiar la forma de abordar la enfermedad. "Durante décadas nos hemos centrado en sustituir articulaciones cuando fallaban. El reto ahora es mucho más ambicioso: comprender por qué enferman, actuar antes de que el daño sea irreversible y conservar la articulación natural siempre que sea posible", concluye.
El especialista considera que el verdadero avance no será únicamente desarrollar mejores prótesis, sino conseguir que cada vez menos pacientes lleguen a necesitarlas gracias a estrategias de preservación articular y tratamientos personalizados.