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AMADE coincide con el CGE en el papel esencial de las enfermeras geriátricas, pero condena los titulares alarmistas que nuevamente castigan a las residencias sin conocer la realidad normativa del sector sociosanitario.
La Asociación Madrileña de Atención a la Dependencia (AMADE) ha respondido al informe del Consejo General de Enfermería (CGE) sobre la presencia de enfermeras en centros residenciales, subrayando que comparte la importancia esencial de la enfermería geriátrica, pero rechazando los titulares alarmistas que, a su juicio, trasladan una imagen distorsionada de las residencias sin atender al marco normativo vigente.
La organización recuerda que, tanto en la normativa estatal como en la autonómica, las residencias son centros de servicios sociales, no sanitarios, y que la atención médica corresponde al Sistema Público de Salud, a través de Atención Primaria y las Unidades de Apoyo a Residencias (UAR). Asimismo, destaca que las funciones y condiciones laborales de la enfermería están reguladas en el VIII Convenio Marco Estatal, de obligado cumplimiento para todo el sector.
AMADE considera además que reducir el papel de la enfermería a la administración de medicación supone una visión “obsoleta”, especialmente en un contexto donde herramientas como el emblistado farmacéutico permiten optimizar funciones y reforzar el trabajo interdisciplinar. También rechaza que la gestión privada implique menor calidad asistencial, recordando la fuerte regulación e inspección a la que están sometidos los centros.
Por último, la asociación insiste en que el reto no pasa por “medicalizar” las residencias, sino por fortalecer la coordinación sociosanitaria, mejorar las condiciones laborales de todos los profesionales y avanzar hacia un modelo de atención centrado en la persona. En este sentido, defiende soluciones realistas que tengan en cuenta la escasez estructural de profesionales de enfermería y el marco legal del sistema sociosanitario español.