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El XVIII Congreso Lares, celebrado en Girona del 21 al 23 de octubre, ha reivindicado un modelo de atención a la dependencia basado en la dignidad, la sostenibilidad y el compromiso colectivo, con acuerdos estables entre administraciones y entidades del sector.
El XVIII Congreso Lares, organizado por el Grupo Social Lares y Dignara, ha concluido tras tres jornadas de debate en el Palau de Congressos de Girona bajo el lema «Comprometidos con el cuidado: sostenibilidad, personas y territorio». El encuentro ha reunido a profesionales sociosanitarios, representantes institucionales, entidades sociales y organizaciones empresariales y sindicales para analizar los principales desafíos del sistema de cuidados y compartir propuestas para mejorar la calidad de vida de las personas mayores.
Entre las principales conclusiones ha destacado la necesidad de impulsar un Pacto Nacional por los Cuidados de las Personas en Situación de Dependencia, que establezca compromisos duraderos entre las administraciones públicas y los agentes del sector. Los participantes también han reclamado una financiación suficiente, estable y ajustada al coste real de los servicios, además de una mayor coordinación entre los sistemas sanitario y social.
El Congreso ha subrayado que la sostenibilidad de la atención a la dependencia no debe abordarse únicamente desde una perspectiva económica, sino también desde la calidad asistencial y el respeto a los derechos, la autonomía y las preferencias de las personas mayores.
La profesionalización del sector, la mejora salarial y la retención del talento han centrado buena parte de los debates. Las dificultades para atraer y mantener profesionales han puesto de relieve la importancia de reforzar el reconocimiento social del trabajo de cuidados y mejorar las condiciones en las que se desarrolla.
Los participantes han defendido que no es posible garantizar unos cuidados de calidad sin dignificar el trabajo de quienes los prestan. Para ello, han señalado como prioridades la mejora de los salarios, la formación continua, la estabilidad laboral y la prevención del desgaste físico y emocional de los profesionales.
El papel del Tercer Sector y de las entidades de economía social también ha ocupado un lugar destacado. Las experiencias compartidas han puesto en valor su capacidad para responder a las necesidades de las personas y de los territorios, así como la importancia de reforzar la colaboración entre centros, administraciones y organizaciones sociales.
La conferencia inaugural, impartida por el periodista Paco Lobatón bajo el título «Por una sociedad mejor: nuestra parte», invitó a reflexionar sobre la vulnerabilidad y la dependencia como realidades inherentes a la condición humana. Su intervención puso el foco en los cuidados como una responsabilidad colectiva.
A lo largo del encuentro, se ha defendido la necesidad de avanzar hacia modelos de atención que reconozcan los derechos, las preferencias, la autonomía y los proyectos de vida de las personas mayores. También se ha abordado la dimensión ética y espiritual del cuidado, destacando la importancia de atender las emociones, las creencias, los valores y las inquietudes individuales, además de las necesidades físicas.
La lucha contra el edadismo, incluidas sus manifestaciones más sutiles en los entornos profesionales, ha sido otra de las cuestiones tratadas. El programa ha incorporado talleres prácticos sobre comunicación con personas con deterioro cognitivo, autocuidado profesional, acompañamiento a las familias, prevención del edadismo, liderazgo compartido y gestión del absentismo.
La investigación ha tenido un papel relevante en el Congreso, que ha acogido la presentación de 26 trabajos científicos: nueve comunicaciones orales y 17 pósteres. Estas aportaciones han permitido compartir proyectos e iniciativas dirigidos a mejorar la atención y la organización de los servicios.
El primer premio a la mejor comunicación oral ha recaído en «La residencia en una comunidad compasiva: la experiencia de Ecopal», presentado por profesionales de la Residencia Sagrado Corazón de Jesús, Fundación Jaime Vera Fraga, y la Cátedra Dignia Ecosistema Paliativo de la Universidad de Zaragoza.
Por su parte, el premio a la mejor comunicación en formato póster ha reconocido el trabajo «Normativa Residencial Andaluza 2007-2026: Nuevas exigencias, ¿recursos suficientes para garantizar los cuidados?», de Raúl Puig Sánchez e Inmaculada Molina Hinojosa, del Centro Residencial Perpetuo Socorro de Granada.
La última jornada también ha acogido la presentación de la Cátedra Lares–Universidad de Granada, una iniciativa destinada a fortalecer la colaboración entre el ámbito académico y las entidades sociales para impulsar la investigación, la formación y la transferencia de conocimiento al sector de los cuidados.
En la presentación han participado Juan Antonio Maldonado Molina, director de la Cátedra; José Luis Pareja Rivas, presidente del Grupo Social Lares y subdirector de la Cátedra; y Laura Rubio Rubio, miembro de su Comisión Mixta.
El acto de clausura ha contado con las intervenciones de José Luis Pareja Rivas, presidente del Grupo Social Lares; Montserrat Falguera i Julià, copresidenta de Dignara; y Maite Tixis i Padrosa, diputada de Acción Social e Igualdad de la Diputació de Girona.
El cierre ha recuperado las principales conclusiones de las tres jornadas, con especial atención a la necesidad de fortalecer la cooperación entre administraciones, organizaciones y profesionales, garantizar recursos adecuados y avanzar hacia un modelo que respete la dignidad y la autonomía de las personas mayores.
Asimismo, se ha reivindicado el papel de los territorios y las comunidades en la creación de entornos más inclusivos y accesibles, capaces de responder a los desafíos del envejecimiento. Desde esta perspectiva, los cuidados trascienden los centros y servicios y se consolidan como una responsabilidad compartida por el conjunto de la sociedad.
Con esta XVIII edición, Lares y Dignara cierran un encuentro centrado en compartir conocimiento, fortalecer alianzas y plantear respuestas a los retos del sector. El mensaje final apunta a la necesidad de convertir las reflexiones en compromisos concretos, con acuerdos duraderos, financiación suficiente y reconocimiento tanto para quienes cuidan como para quienes necesitan cuidados.