21 de octubre, 2026
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La recuperación funcional después del alta requiere una vuelta progresiva a las actividades cotidianas, la prevención de caídas y la revisión de la medicación, con el apoyo de familiares y profesionales sanitarios.

El regreso al domicilio tras una hospitalización prolongada supone una nueva etapa en la recuperación de las personas mayores. El alta médica no siempre implica haber recuperado la capacidad funcional previa, ya que la enfermedad, la menor movilidad y los cambios en las rutinas pueden provocar pérdida de fuerza y dificultades para realizar actividades cotidianas.

Desde el Hospital Universitario Sanitas Virgen del Mar, el geriatra Carlos de la Fuente destaca la importancia de observar cómo se desenvuelve la persona en su entorno habitual para detectar posibles limitaciones. Acciones como levantarse de una silla sin ayuda, caminar por la vivienda con seguridad o utilizar el baño permiten identificar dificultades que pueden pasar inadvertidas durante el ingreso hospitalario.

«En el hospital valoramos la evolución clínica, pero la vuelta a casa aporta otra información muy importante. Levantarse de una silla sin ayuda, caminar por la vivienda con seguridad o desenvolverse en el baño permiten observar cómo se está trasladando la mejoría clínica a la funcionalidad diaria», explica el especialista. Si aparecen nuevas dificultades, recomienda identificarlas cuanto antes para valorar qué apoyos son necesarios.

La recuperación de la actividad debe ser progresiva e individualizada, adaptándose a la situación clínica y funcional de cada persona y al riesgo de caídas. Siempre que sea posible, conviene seguir las indicaciones de movilización o ejercicio establecidas al alta y solicitar una valoración profesional si aparecen inestabilidad, dolor, mareos, dificultad respiratoria o una pérdida funcional significativa.

Seis recomendaciones para recuperar la autonomía en casa

El entorno familiar desempeña un papel importante durante esta etapa. La ayuda debe adaptarse a las capacidades, preferencias y necesidades de seguridad de la persona mayor, favoreciendo que participe en las tareas que pueda realizar y evitando tanto la sobreprotección como la exposición a riesgos.

En línea con el modelo de atención de Sanitas Mayores, centrado en preservar la funcionalidad y la autonomía, Miriam Piqueras, directora médica de la entidad, ofrece seis recomendaciones para facilitar la recuperación en el domicilio:

  • Observar los avances en autonomía. Registrar las tareas que la persona vuelve a realizar por sí misma permite identificar progresos y detectar aquellas actividades en las que todavía necesita ayuda.

  • Repartir el esfuerzo a lo largo del día. Alternar pequeños periodos de movimiento con momentos de descanso puede facilitar la recuperación progresiva de la actividad, sin intentar retomar de golpe el ritmo anterior al ingreso.

  • Mantener las actividades que puedan realizarse con seguridad. Vestirse, desplazarse por casa o colaborar en tareas cotidianas contribuye a conservar las capacidades funcionales que todavía mantiene la persona.

  • Revisar la medicación después del alta. Es recomendable comprobar, junto con los profesionales sanitarios y a partir del informe de alta, qué tratamientos continúan, cuáles se modifican y cuáles se suspenden. No se debe cambiar la medicación por iniciativa propia. La aparición de somnolencia, mareos, hipotensión o confusión debe consultarse, ya que puede aumentar el riesgo de caídas.

  • Identificar barreras y riesgos en el domicilio. Revisar la iluminación, los obstáculos, las alfombras, el acceso al baño, el calzado y los apoyos disponibles ayuda a prevenir accidentes. Ante caídas, inestabilidad o dificultades relevantes, puede ser necesaria una valoración multifactorial y una evaluación del entorno por un profesional cualificado.

  • Retomar las salidas al exterior de forma gradual. Cuando el estado clínico y la seguridad lo permitan, pueden iniciarse recorridos breves por entornos accesibles, con el acompañamiento o los productos de apoyo indicados. La duración y la dificultad deben incrementarse progresivamente, teniendo en cuenta la tolerancia de la persona y las condiciones ambientales.

El seguimiento profesional, clave para detectar nuevas limitaciones

La recuperación tras una hospitalización requiere observar la evolución y detectar posibles retrocesos en la capacidad para realizar actividades cotidianas. Si aparecen nuevas limitaciones o la persona pierde habilidades que ya había recuperado, es conveniente revisar su situación clínica y funcional.

«El seguimiento cobra especial importancia si aparecen nuevas limitaciones o se pierde capacidad para realizar actividades ya recuperadas. En estos casos, conviene revisar la situación clínica y funcional», señala Carlos de la Fuente.

El geriatra añade que la videoconsulta puede facilitar la resolución de dudas durante la recuperación en casa y ayudar a valorar si es necesario completar la atención con una consulta presencial.

La combinación de actividad adaptada, prevención de caídas, apoyo familiar y seguimiento sanitario permite abordar esta etapa con el objetivo de preservar la autonomía y favorecer que las personas mayores recuperen, en la medida de sus posibilidades, su capacidad para desenvolverse en la vida diaria.

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