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Un estudio internacional liderado por el IR Sant Pau y el Hospital de Sant Pau, con 4.804 participantes, sitúa en el 56,9 % la incidencia acumulada de epilepsia nueve años después del diagnóstico de Alzheimer.
Un estudio internacional liderado por el grupo de Neurobiología de las Demencias del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) y la Unidad Alzheimer-Down del Hospital de Sant Pau ha constatado una estrecha relación entre la aparición sintomática de la enfermedad de Alzheimer y el desarrollo de epilepsia en adultos con síndrome de Down.
La investigación, publicada en The Lancet, ha analizado a 4.804 personas de diferentes países y muestra que el riesgo de epilepsia aumenta de forma marcada después del inicio de los síntomas de Alzheimer, independientemente de la edad.
La incidencia acumulada pasa del 9,5 % en el momento del diagnóstico de Alzheimer al 56,9 % nueve años después. Los investigadores señalan que, antes de la aparición sintomática de la enfermedad, las nuevas crisis son mucho menos frecuentes, mientras que posteriormente el riesgo aumenta progresivamente.
El estudio, de carácter observacional y longitudinal, ha integrado datos de siete cohortes internacionales, con un periodo global de seguimiento comprendido entre octubre de 2012 y julio de 2025. La edad media de los participantes era de 43 años.
Entre las crisis observadas después de la aparición del Alzheimer destacan las mioclónicas, caracterizadas por sacudidas musculares breves y repentinas, y las tonicoclónicas, que pueden provocar pérdida de conciencia, rigidez y movimientos convulsivos.
Los resultados también apuntan a un peor pronóstico entre las personas con síndrome de Down que desarrollan epilepsia, especialmente en los casos de epilepsia mioclónica de inicio tardío.
Su aparición se asocia con un deterioro cognitivo más rápido y un riesgo de mortalidad 2,10 veces superior. No obstante, los autores advierten de que los resultados no permiten establecer una relación causal. La epilepsia podría contribuir al empeoramiento, pero también podría actuar como un marcador de una enfermedad de Alzheimer más agresiva o avanzada.
El riesgo de desarrollar epilepsia también es mayor entre las personas con discapacidad intelectual grave o profunda y entre los portadores del alelo APOE ε4.
Los investigadores consideran que los resultados refuerzan la necesidad de prestar especial atención a la posible aparición de crisis epilépticas cuando una persona con síndrome de Down comienza a presentar síntomas de Alzheimer.
Algunas manifestaciones pueden ser evidentes, pero otras pueden pasar desapercibidas. Entre ellas se encuentran pequeños espasmos musculares, especialmente durante las primeras horas del día, que pueden confundirse con otros síntomas.
De los 4.804 participantes, 3.238 (67,4 %) se mantenían cognitivamente estables, mientras que 978 (20,3 %) presentaban demencia por enfermedad de Alzheimer. Otros 321 (6,7 %) se encontraban en fase prodrómica y 267 (5,6 %) presentaban deterioro cognitivo no degenerativo.
Los autores concluyen que la estrecha relación temporal entre la aparición del Alzheimer y el aumento de la epilepsia pone de relieve la necesidad de mejorar la detección de las crisis y desarrollar nuevas estrategias de prevención y tratamiento en esta población.