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La accesibilidad no siempre depende de un portal sin ascensor o de una acera con escalones. En España, cerca de 6 millones de hogares residen en viviendas unifamiliares de dos o más plantas donde la escalera interior constituye la única vía de acceso entre los distintos niveles, convirtiéndose en una barrera para muchas personas mayores.
Según datos del Censo de Población y Viviendas del INE, esta situación afecta especialmente a quienes viven en chalets, adosados o casas de pueblo, donde la instalación de un ascensor comunitario no es una alternativa y la movilidad dentro del propio hogar depende exclusivamente de las escaleras.
A ello se suma el envejecimiento de la población. El mismo censo refleja que más de 2 millones de personas mayores de 65 años viven solas en España, una cifra que ha aumentado un 22 % en la última década. Para muchas de ellas, perder la capacidad de subir escaleras supone dejar de utilizar parte de su vivienda y reducir su autonomía.
La dificultad para acceder a la planta superior puede implicar renunciar a espacios tan habituales como el dormitorio principal, una terraza, un despacho o las habitaciones destinadas a recibir a familiares y nietos.
Según el informe "Retos y oportunidades de la movilidad accesible en España", elaborado por TK Elevator en 2025, un 32 % de las personas mayores convive con barreras de accesibilidad sin reclamar soluciones, al asumirlas como una consecuencia inevitable del envejecimiento.
Ante esta realidad, TKE Home Solutions, división de soluciones de movilidad residencial de TK Elevator, pone el foco en la importancia de eliminar las barreras arquitectónicas dentro de las viviendas.
Bajo el lema "Hay media vida esperando en el piso de arriba", la compañía destaca el papel de las sillas salvaescaleras como una solución para recuperar el acceso a todas las estancias del hogar, favoreciendo la autonomía, la seguridad y la permanencia de las personas mayores en su vivienda durante más tiempo.