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Dolor al bajar escaleras, rigidez al levantarse de una silla, una rodilla que se hincha después de caminar un rato. La artrosis de rodilla es una de las principales causas de dolor articular y, durante años, a muchos pacientes se les ha planteado un camino con solo dos salidas: aguantar con analgésicos o pasar por el quirófano para ponerse una prótesis.
Entre esos dos extremos hay opciones intermedias. Las infiltraciones, es decir, las inyecciones que se aplican directamente dentro de la articulación, son de las más demandadas. La más conocida es probablemente el ácido hialurónico, pero no es la única: el organismo lo reabsorbe en unos meses y suele ser necesario repetirla.
Para conocer las alternativas hemos hablado con Clínica Albareda Traumatología Avanzada, un centro de traumatología en Barcelona que trabaja con tres de los tratamientos por los que más preguntan hoy los pacientes con artrosis de rodilla: el plasma rico en plaquetas (PRP), las células madre y Arthrosamid. Te explicamos en qué consiste cada uno, qué dice la evidencia disponible y en qué casos puede tener sentido.
"La pregunta no es qué infiltración es mejor, sino cuál tiene sentido para cada rodilla. Sin una valoración con pruebas de imagen, elegir tratamiento es ir a ciegas", resume el doctor Daniel Albareda, traumatólogo especialista en rodilla y director médico de la clínica.
El grado de desgaste, el tipo de dolor, los tratamientos que ya se han probado o la presencia de otras alteraciones en la rodilla condicionan qué opción puede funcionar en cada paciente. Y hay algo que conviene tener claro desde el principio: a día de hoy, la evidencia científica no permite afirmar que el cartílago gravemente dañado pueda regenerarse. El objetivo de estas infiltraciones es reducir el dolor, mejorar la movilidad y, en algunos casos, retrasar la cirugía.
Qué es. El PRP se obtiene de la propia sangre del paciente. Tras una extracción, la muestra se centrifuga para separar sus componentes y aislar la fracción con mayor concentración de plaquetas. Estas plaquetas contienen unas proteínas llamadas factores de crecimiento, que intervienen en los procesos de reparación de los tejidos. Una vez activado, el plasma se infiltra en la zona que se quiere tratar.
Para qué se utiliza. En la rodilla, el objetivo del PRP es modular la inflamación y mejorar el entorno biológico de la articulación. Suele plantearse en la artrosis leve o moderada, en la condropatía rotuliana (el desgaste del cartílago que recubre la rótula) y en algunas tendinopatías. Las revisiones científicas más recientes apuntan a que sus mayores beneficios se observan precisamente en las fases iniciales y moderadas de la artrosis.
Cómo se aplica. En Clínica Albareda se realizan habitualmente tres infiltraciones en consulta, separadas por 15 días. En determinados casos se opta por una única aplicación de mayor volumen en quirófano. La elección depende del tipo de lesión y del diagnóstico.
Lo que no hace. Si la artrosis está relacionada con una alteración del eje de la pierna, como las rodillas arqueadas hacia fuera (genu varo) o hacia dentro (genu valgo), el PRP puede ayudar a aliviar el dolor, pero no corrige ese problema mecánico. Por eso se integra en un plan que incluye fortalecimiento muscular y, cuando hace falta, otras correcciones.
Un dato poco conocido: en España, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) considera el PRP un medicamento de uso humano.
Qué es. En este tratamiento se extraen células madre del propio paciente, normalmente de la médula ósea o del tejido adiposo (la grasa), y se infiltran en la zona afectada. En Clínica Albareda el procedimiento se realiza siempre guiado por ecografía, lo que permite colocar la infiltración con precisión, y con anestesia local.
Para qué se utiliza. Además de la artrosis de rodilla, la clínica aplica esta técnica en otras patologías del aparato locomotor, como la necrosis avascular (la muerte de una zona de hueso por falta de riego), la pseudoartrosis (fracturas que no llegan a consolidar) o la osteocondritis.
Cómo es el proceso. Al tratarse de una técnica mínimamente invasiva, según explican desde la clínica, la mayoría de pacientes puede retomar su vida normal en cuestión de horas o días. La principal diferencia práctica con el PRP es que requiere un paso previo de extracción de las células.
Qué dice la evidencia. Los estudios publicados coinciden en que las infiltraciones de células madre alivian el dolor a corto plazo. Los investigadores reclaman más ensayos comparativos y un protocolo estándar de aplicación.
Qué es. Arthrosamid es un hidrogel formado por un 97,5 % de agua y un 2,5 % de poliacrilamida, un polímero que se utiliza en medicina desde hace más de dos décadas. Se aplica en una única infiltración. A veces se le llama "prótesis líquida", aunque no es una prótesis en sentido estricto.
En qué se diferencia. A diferencia del ácido hialurónico, no es biodegradable: el cuerpo no lo reabsorbe. El gel se integra en la membrana sinovial, el tejido que recubre el interior de la articulación, y actúa como amortiguador. Es importante no confundirlo con un tratamiento regenerativo: Arthrosamid no repara ni regenera el cartílago. Su objetivo es reducir el dolor y la rigidez.
Qué dice la evidencia. Cuenta con marcado CE como producto sanitario para el tratamiento sintomático de la artrosis de rodilla desde 2021. El estudio de referencia, realizado en Dinamarca con 49 participantes, ha mostrado una reducción del dolor que se mantenía a los tres años de la infiltración, y datos presentados posteriormente la sitúan en cuatro años. En un ensayo que lo comparó con el ácido hialurónico en mayores de 70 años con artrosis moderada o grave, Arthrosamid logró una mejora del dolor significativamente mayor al cabo de un año. Son resultados prometedores, aunque procedentes de estudios con un número limitado de pacientes.
Para quién está indicado. Adultos con artrosis de rodilla, sobre todo cuando el dolor persiste pese a la fisioterapia, la medicación u otras infiltraciones, y cuando se busca retrasar la cirugía. No es adecuado si hay una infección o una inflamación intensa en la articulación, una prótesis u otro implante previo en la rodilla, una artroscopia reciente o problemas de coagulación. Los efectos secundarios suelen ser leves: dolor, hinchazón o un pequeño hematoma en la zona de la inyección.
"El PRP suele dar mejores resultados en fases iniciales de la artrosis. Cuando está más avanzada, valoramos otras opciones, como las células madre o Arthrosamid, antes de plantear una prótesis", explica el doctor Albareda.
| PRP | Células madre | Arthrosamid | |
|---|---|---|---|
| Origen | Sangre del propio paciente | Médula ósea o grasa del propio paciente | Hidrogel sintético |
| Objetivo | Modular la inflamación y el entorno de la articulación | Reducir el dolor y mejorar la función | Amortiguar la articulación y reducir dolor y rigidez |
| Aplicación | Varias sesiones en consulta o una en quirófano | Extracción previa e infiltración ecoguiada | Una única infiltración |
| Perfil orientativo | Artrosis leve o moderada, condropatía rotuliana, tendinopatías | Artrosis y otras patologías como necrosis avascular u osteocondritis | Artrosis con dolor persistente pese a otros tratamientos |
Estas terapias no están exentas de debate. Algunas guías de práctica clínica internacionales todavía no recomiendan el PRP ni las células madre de forma generalizada para la artrosis, en parte por la falta de estandarización en cómo se preparan y por la heterogeneidad de los estudios. Otras revisiones más recientes sí encuentran beneficios del PRP en el alivio del dolor y la función. Precisamente por eso, la indicación debe hacerla un especialista tras estudiar cada caso.
Y cuando l a artrosis está muy avanzada, la prótesis de rodilla sigue siendo una opción válida, aunque no está libre de riesgos y no todos los pacientes son buenos candidatos a una cirugía.
"Ninguna infiltración sustituye al ejercicio y al control de peso. Son herramientas para ganar calidad de vida y, en muchos casos, retrasar la cirugía", recuerda el especialista.
Para elaborar este artículo hemos hablado con el doctor Daniel Albareda, traumatólogo especialista en rodilla y director médico de Clínica Albareda, en Barcelona. Su recomendación es no elegir un tratamiento a partir de lo que se lee en internet, sino tras una valoración con las pruebas que el especialista crea necesarias.