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La soledad no deseada y la salud mental mantienen una estrecha relación bidireccional, según revela el Estudio sobre soledad no deseada y salud mental 2026, elaborado por Fundación ONCE y Fundación AXA en el marco del Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada (SoledadES).
El informe concluye que el 49,1% de las personas con problemas de salud mental también se sienten solas, una cifra casi cinco veces superior a la registrada entre quienes no presentan este tipo de trastornos (11%).
El estudio, presentado en Madrid, pone de manifiesto que el 20,2% de la población española sufre actualmente soledad no deseada, un porcentaje similar al de 2024. Sin embargo, preocupa el aumento de la soledad crónica, que afecta ya al 15,6% de la ciudadanía, así como el crecimiento de los problemas de salud mental, que han pasado del 18,3% al 24% en solo dos años.
Los autores advierten de que la soledad puede desencadenar o agravar problemas de salud mental, mientras que estos favorecen el aislamiento social, creando un círculo difícil de romper. En total, el 11,8% de la población convive simultáneamente con ambas situaciones.
Aunque el estudio refleja un ligero descenso de la soledad entre las personas de mayor edad respecto a 2024, el grupo de entre 55 y 74 años registra un incremento de la prevalencia, lo que confirma que el envejecimiento continúa siendo un factor de riesgo. Además, la investigación recuerda que el aumento de la esperanza de vida y la mayor incidencia de enfermedades crónicas hacen imprescindible reforzar las políticas de prevención y acompañamiento.
Los investigadores también destacan que las personas con discapacidad presentan niveles mucho más elevados de soledad no deseada, una brecha que incluso ha aumentado en los dos últimos años.
El informe señala que el 24% de la población declara sufrir problemas de salud mental, diagnosticados o no, frente al 18,3% registrado en 2024. La prevalencia alcanza el 30,1% entre las mujeres, frente al 17% de los hombres.
Aunque los problemas de salud mental son más frecuentes entre la población joven, las personas mayores tampoco quedan al margen, especialmente cuando confluyen otros factores como la soledad, la discapacidad o las dificultades económicas.
El estudio identifica la pobreza, la exclusión social y la discriminación como factores estrechamente vinculados tanto a la soledad como a la salud mental. Así, el 35,4% de las personas con dificultades para llegar a fin de mes presenta problemas de salud mental, casi el doble que quienes disfrutan de una situación económica más desahogada.
Asimismo, entre quienes han sufrido algún tipo de discriminación, uno de cada tres tiene un problema de salud mental diagnosticado, y casi siete de cada diez personas que padecen discriminación y problemas de salud mental afirman sentirse solas.
El informe concluye que fortalecer las relaciones personales, combatir la pobreza, reforzar los servicios sanitarios y sociales y situar la soledad no deseada en el centro de las políticas públicas son algunas de las medidas más eficaces para prevenir el deterioro del bienestar emocional.
Los autores también reclaman más recursos para la atención psicológica y la dependencia, además de impulsar iniciativas comunitarias, actividades de socialización y programas de voluntariado que contribuyan a reducir el aislamiento, especialmente entre las personas mayores, uno de los colectivos más vulnerables ante este fenómeno.