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Mantener rutinas, planificar los desplazamientos y priorizar entornos conocidos son algunas de las principales recomendaciones de Ace Alzheimer Center Barcelona para reducir el riesgo de desorientación o ansiedad durante las vacaciones.
Con la llegada del verano, muchas familias se plantean si es conveniente viajar o realizar escapadas cuando conviven con una persona con Alzheimer u otra demencia. Los cambios de rutina, los desplazamientos, los entornos desconocidos o las aglomeraciones pueden generar dudas entre los cuidadores y aumentar el riesgo de desorientación, ansiedad o sobrecarga.
Para ayudar a las familias a afrontar este periodo, los profesionales de Ace Alzheimer Center Barcelona recomiendan planificar las vacaciones con antelación, mantener rutinas siempre que sea posible, priorizar entornos conocidos y adaptar cualquier salida al momento de la enfermedad y a las necesidades de la persona.
Durante las vacaciones suelen cambiar los horarios, los hábitos de descanso o las actividades diarias, algo que puede afectar a las personas con demencia, que necesitan referencias estables para sentirse seguras. Por ello, cualquier viaje debe organizarse de forma flexible, sencilla y adaptada.
Antes de decidir el destino o el tipo de actividad, Ace recomienda valorar en qué fase se encuentra la persona, qué grado de autonomía conserva, si necesita supervisión constante y qué capacidad real tiene el entorno cuidador para acompañarla. En fases leves, puede ser positivo explicar el viaje e implicarla en algunos preparativos; en fases moderadas, es preferible dar explicaciones breves y sencillas; y en fases avanzadas, los profesionales recomiendan evitar los viajes siempre que sea posible, debido a la mayor vulnerabilidad de la persona.
Los profesionales de Ace recomiendan priorizar destinos conocidos, tranquilos y previsibles, especialmente aquellos que puedan evocar recuerdos positivos o que ya formen parte de la historia familiar. También aconsejan evitar trayectos demasiado largos, escalas, esperas innecesarias o destinos con grandes diferencias climáticas, gastronómicas, culturales o idiomáticas.
Los desplazamientos cortos y directos suelen ser más adecuados. Si se viaja en coche, es importante planificar paradas, localizar áreas de descanso con baños accesibles y disponer de tiempo suficiente para adaptarse al ritmo de la persona. En caso de viajar en avión, Ace aconseja solicitar asistencia con antelación, elegir asientos juntos e informar al personal de las necesidades específicas de la persona con demencia. En aeropuertos, estaciones y áreas de servicio, la supervisión debe mantenerse en todo momento.
Ace Alzheimer Center Barcelona recuerda que las personas con demencia deben viajar siempre acompañadas y correctamente identificadas. Es recomendable llevar la documentación en vigor, una fotografía reciente, teléfonos de contacto visibles y, si se considera necesario, una pulsera o colgante discreto con datos básicos para facilitar la localización en caso de desorientación.
También conviene preparar la medicación necesaria, ropa de recambio, objetos personales que ayuden a reconocer el entorno y hacer una fotografía de la ropa que lleva puesta la persona antes de salir, especialmente en lugares con mucha afluencia.
Una vez en el destino, los expertos recomiendan respetar el tiempo de adaptación de la persona. Después del desplazamiento, puede necesitar descansar, ubicarse y familiarizarse con el nuevo entorno antes de iniciar las actividades previstas.
Para facilitar esta adaptación, puede ser útil colocar objetos personales en la habitación, identificar los espacios principales, mantener algún punto de luz durante la noche o utilizar carteles sencillos para señalar el baño o la habitación. También se recomienda conservar, en la medida de lo posible, los horarios de descanso, comidas y medicación.
Durante las vacaciones, el objetivo no debe ser realizar muchas actividades, sino asegurar que la persona pueda vivirlas con tranquilidad. Por ello, los profesionales aconsejan evitar entornos excesivamente estimulantes, con mucho ruido, aglomeraciones o cambios constantes, y priorizar actividades sencillas como pasear por un entorno natural, visitar un lugar conocido, realizar una comida familiar tranquila o participar en tareas cotidianas adaptadas.
Durante los meses de verano, Ace recomienda extremar la supervisión en las horas de más calor, ofrecer agua de forma regular, evitar la exposición directa al sol y priorizar espacios frescos o climatizados. También conviene prestar especial atención a las actividades acuáticas, manteniendo siempre una supervisión cercana, incluso cuando la persona haya nadado con autonomía en el pasado.
Los expertos de Ace insisten en que el regreso al domicilio habitual también supone un nuevo cambio de entorno. Por ello, recomiendan permitir unos días de readaptación a las rutinas habituales y observar cómo se encuentra la persona tras el viaje.
Si después de las vacaciones aumenta la desorientación, aparece más inquietud de la habitual o se detecta un cambio importante respecto a la situación previa, es conveniente consultar con el profesional de referencia.
Por su parte, las profesionales de la Unidad de Diagnóstico de Ace Alzheimer Center Barcelona destacan la importancia de adaptar las expectativas a cada situación familiar. “No es necesario renunciar a las vacaciones, pero hay que ser consciente del momento de la enfermedad y tratar de adaptarlas, en la medida de lo posible”, señalan.
Los profesionales recuerdan también que hacer vacaciones no siempre significa viajar lejos: visitar un museo, pasear por un entorno natural o participar en una actividad cercana pueden ser alternativas igualmente válidas.