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El envejecimiento de la población y la saturación del sistema impulsan un nuevo modelo de cuidados centrado en el hogar, donde el 87% de los mayores en España prefiere envejecer en su propia casa.
España está viviendo un cambio silencioso pero profundo en el modelo de atención a las personas mayores. Cada vez más familias optan por alternativas a las residencias tradicionales, apostando por el cuidado en el hogar con apoyo tecnológico y asistencia remota.
Este giro responde tanto al envejecimiento de la población como a una transformación cultural en la forma de entender el cuidado.
Según estudios del IMSERSO, el 87% de las personas mayores en España prefiere seguir viviendo en su casa el mayor tiempo posible.
Este deseo se enmarca en una tendencia creciente que prioriza la autonomía, el bienestar emocional y la calidad de vida, frente a la institucionalización en residencias.
El contexto demográfico refuerza este cambio de modelo. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE):
Este envejecimiento acelerado plantea importantes retos para el sistema de cuidados en España.
El modelo tradicional de residencias muestra signos de saturación. En España existen aproximadamente 4,2 plazas residenciales por cada 100 personas mayores de 65 años, una cifra inferior a las recomendaciones internacionales.
A esto se suman listas de espera, incremento de costes y desigualdades territoriales, que impulsan la búsqueda de alternativas.
La teleasistencia avanzada y las soluciones digitales se han convertido en una pieza clave para hacer viable el envejecimiento en el hogar.
Estas tecnologías permiten:
En España, más de 2 millones de personas mayores viven solas, lo que refuerza la necesidad de estos sistemas de acompañamiento digital.
El cuidado en casa responde a una nueva forma de entender la atención a mayores, basada en la flexibilidad y la personalización.
Según la startup española Durcal, especializada en soluciones tecnológicas para mayores, este modelo ya no es marginal:
“Las familias buscan soluciones que les permitan estar presentes sin invadir, cuidar sin desplazar y acompañar sin romper la rutina de vida de sus mayores”, explican desde la compañía.
El cuidado deja de ser únicamente una respuesta asistencial para convertirse en un elemento clave del bienestar emocional y la autonomía personal.
Las familias priorizan ahora modelos que permitan:
Los expertos apuntan a que el futuro del sistema de atención a mayores será híbrido, combinando residencias tradicionales con soluciones domiciliarias apoyadas en tecnología.
Este modelo permitirá adaptar los cuidados a las necesidades individuales y a las preferencias de cada persona, en un contexto de cambio demográfico acelerado.
El envejecimiento de la población y la transformación de las estructuras familiares obligan a repensar el sistema de cuidados en España.
El objetivo será garantizar un equilibrio entre seguridad, autonomía y bienestar, en un entorno donde el hogar se consolida como el principal espacio de cuidado.