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Más de 2 millones de personas mayores de 65 años viven solas en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), consolidando la tendencia conocida como “aging in place”, que apuesta por envejecer en el propio hogar manteniendo la independencia y la seguridad. Este cambio social está impulsando nuevas necesidades en el ámbito de la protección y la asistencia dentro del hogar.
La compañía Sector Alarm, especializada en sistemas de seguridad para viviendas y negocios, señala que los nuevos modelos de protección ya no se centran únicamente en evitar intrusiones, sino también en supervisar el bienestar de las personas que viven solas. Los sistemas actuales permiten detectar incidencias como caídas, incendios, fugas o desmayos y activar protocolos de emergencia de forma inmediata.
En España, uno de los países con mayor esperanza de vida del mundo, esta realidad seguirá creciendo en los próximos años. Comunidades como Baleares y la Comunidad Valenciana registran algunos de los porcentajes más elevados de mayores que viven solos, mientras que regiones como Asturias, Galicia y Castilla y León destacan por el envejecimiento progresivo de su población.
Para Sector Alarm, la evolución de la seguridad pasa por un modelo más humano y conectado. “La seguridad ya no consiste solo en proteger un espacio, sino también en ofrecer asistencia real cuando más se necesita”, explica Jenny Sofie Reneng, directora de Operaciones de la compañía. Entre las soluciones que ganan protagonismo destacan las unidades de voz portátiles, que permiten contactar rápidamente con la central de alarmas, o las cerraduras inteligentes que facilitan el acceso de los servicios de emergencia.
La tecnología aplicada al hogar también está contribuyendo a reducir la presión sobre residencias y hospitales, mejorando la atención y favoreciendo que las personas mayores puedan permanecer más tiempo en sus viviendas con autonomía y tranquilidad.
Además de la protección física, este tipo de sistemas aportan un importante valor emocional tanto para los usuarios como para sus familias, al ofrecer supervisión continua y capacidad de respuesta inmediata ante cualquier incidencia.
Un ejemplo reciente gestionado por Sector Alarm demuestra esta evolución: la rápida actuación de su Central Receptora permitió asistir a una persona mayor que había sufrido una caída durante la madrugada. Gracias a la comunicación permanente con el usuario y a la activación inmediata de los servicios de emergencia, la persona pudo ser atendida rápidamente en su domicilio.
La tendencia del “aging in place” refleja cómo la tecnología y los nuevos servicios de seguridad están redefiniendo el concepto de cuidado en el hogar, adaptándose a una sociedad cada vez más longeva y digitalizada.