El convenio ha sido suscrito por Francisco José Tarazona Santabalbina, presidente de la SEGG, y José Javier Sánchez Lacuesta, director gerente del IBV, y establece un marco de cooperación que combina la experiencia clínica y social con la capacidad tecnológica y de innovación.
Investigación y tecnología al servicio de la longevidad
El acuerdo contempla el desarrollo de proyectos conjuntos en áreas clave relacionadas con el envejecimiento, especialmente en el ámbito de las tecnologías para la longevidad. Estas iniciativas abordarán aspectos como la usabilidad, la efectividad y la aceptación de soluciones tecnológicas y gerontecnologías para el cuidado de mayores.
Además, la colaboración incluirá actividades de asesoramiento técnico e intercambio de información científica, así como el impulso de programas de formación especializada y acciones de divulgación dirigidas al sector.
Un marco para futuros proyectos
El convenio tendrá una duración inicial de dos años, con posibilidad de renovación automática, y aunque no implica una dotación económica inmediata, sienta las bases para el desarrollo de proyectos específicos con financiación y planificación propias.
Desde la SEGG, su presidente ha destacado que esta alianza permitirá reforzar su papel en el asesoramiento a organismos sanitarios y sociales con base en la evidencia científica. Por su parte, desde el IBV subrayan que el intercambio de conocimiento será clave para diseñar entornos adaptados al envejecimiento.
Innovación para mejorar la calidad de vida
Con este acuerdo, ambas entidades refuerzan su compromiso con el desarrollo de soluciones que contribuyan a una sociedad más longeva, saludable y tecnológicamente avanzada, consolidando la colaboración entre el ámbito clínico y el tecnológico como eje para afrontar los retos del envejecimiento.