30 de enero, 2018
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Ocho de cada 10 mayores diagnosticados de gripe en 2016 no estaban vacunados. Esta enfermedad es una de las principales causas del auto-tratamiento con antibióticos.

A final de año, más de la mitad de los mayores de 65 años había padecido gripe, con un reparto del 55,8% en hombres y del 52,6% en mujeres [1]. Muchos de estos mayores deciden combatirla, erróneamente, con antibióticos, convirtiéndola en una de las principales causas para el auto-tratamiento con este tipo de fármacos. Otras dolencias que motivan esta automedicación son las infecciones respiratorias, cutáneas y urinarias. 

Según un estudio [2] realizado a 240 pacientes de más de 75 años, 3 de cada 10 de ellos afirmaron automedicarse, bien con fármacos (22,9%) o con productos de herboristería (el 15,4%). Entre los fármacos, los analgésicos y aquellos indicados para el resfriado eran los más comunes, lo que representa el 30,9% y el 27,2% respectivamente. 

Tanto en casos de gripe como de resfriado común, los antibióticos no están indicados, salvo en aquellos casos en los que se produce una sobreinfección bacteriana que cause otitis, sinusitis, bronquitis o neumonía (representan menos del 3% de los casos) y siempre bajo prescripción médica. 

“El uso de antibióticos para tratar la gripe es una de las mayores confusiones en torno a esta afección vírica. Al tratarse de una infección en la que el paciente padece fiebre alta, dolor de cabeza, malestar general y dolor muscular y articular, se ha vuelto habitual en muchos casos la toma de antibióticos. Sin embargo, es un grave error”, advierte Conchita García, doctora de la Dirección Asistencial de Sanitas Mayores

“La toma de antibióticos está indicada para el tratamiento de infecciones producidas por bacterias. Tomarlos cuando se padece una gripe no solo no va a curarla sino que puede crear en el paciente una resistencia al medicamento que lo volverá ineficaz cuando realmente lo necesite”, continúa. 

Además de este, la toma continuada de antibióticos puede conllevar otros efectos nocivos, especialmente en mayores, como la destrucción de las bacterias normales que viven en el organismo, lo que puede producir náuseas, diarrea y candidiasis vaginal; el aumento del riesgo de sufrir reacciones alérgicas o incluso el enmascaramiento de otro tipo de dolencias. 

Si bien no hay una receta infalible para curar la gripe, es posible reducir notablemente sus síntomas más agudos, como la fiebre o el dolor de cabeza, con analgésicos o fármacos antiinflamatorios no esteroides (AINE), teniendo siempre presente que el mayor beneficio está en su prevención. 

“La mejor manera de prevenir la gripe estacional es la vacuna anual contra ella. Esta vacuna reduce la hospitalización en una horquilla de entre el 50 y el 70%, la neumonía en un 60% y la muerte en un 85%. Además, es muy importante tener en cuenta que los virus de influencia estacional cambian cada año, por lo que es necesario que los mayores se vacunen anualmente. En 2016, el 8 de cada 10 de los pacientes mayores diagnosticados de gripe no estaban vacunados [3]”, afirma Conchita García. 

Otros consejos para reducir el riesgo de transmisión, además de la vacunación en mayores, pasan por evitar el contacto cercano con personas contaminadas (al menos 2 metros); evitar el contacto directo de las manos con los ojos y boca antes de lavarlos; lavar las manos frecuentemente con agua y jabón (o una solución alcohólica apropiada); y evitar permanecer en ambientes con poca circulación de aire y con presencia de muchas personas. 

“En la actualidad hay una afección de gripe aproximada de 213 individuos por cada 100.000 habitantes y ya se ha declarado incluso la situación de “epidemia” en la mayor parte de las comunidades autónomas, con 912 casos notificados como graves. No son cifras alarmantes pues son datos muy similares a otros años pero esta vez se adelantaron los casos unas dos semanas de media respecto a la temporada habitual de cada año, habiéndose duplicado las consultas médicas”, concluye la doctora.

 

Notas:
[1] Gripómetro: campaña de vacunación frente a la gripe 2017. Ola 6. - Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).
[2] Automedicación y ancianos. La realidad de un botiquín casero, por Esther Vacas Rodilla, Imma Castellà Dagà, Maria Sánchez Giralt, Anna Pujol Algué, M. Carme Pallarés Comalada, Montserrat Balagué Corbera.
[3] Dato de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG)

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