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Carima apuesta por una movilidad asistida más segura, autónoma y humanizada, integrando las soluciones de transferencia en el diseño de los espacios asistenciales. La compañía estará presente en el ADINBERRI Longevity Forum 2026, donde abordará los retos de la innovación y el cuidado.
Carima diseña y fabrica grúas de techo y soluciones de transferencia para personas con movilidad reducida. Con más de 20 años de experiencia, desarrolla proyectos a medida para residencias, hospitales y otros entornos asistenciales, acompañando todo el proceso desde el diseño hasta la instalación y el mantenimiento. Su objetivo es facilitar movilizaciones más seguras, cómodas y dignas, reduciendo el esfuerzo físico de los profesionales y contribuyendo a mejorar la calidad del cuidado.
La movilidad condiciona muchos aspectos de nuestra vida cotidiana que damos por hechos: levantarnos de la cama, sentarnos, vestirnos, ir al baño, ducharnos o desplazarnos de un espacio a otro. Cuando una persona necesita apoyo para realizar estas actividades, la forma en la que se resuelve cada transferencia tiene un impacto directo en su comodidad, su seguridad, su intimidad y también en su capacidad para participar en su propio día a día.
Por eso creo que deberíamos entender la movilidad como una parte fundamental del cuidado y no únicamente como la acción de trasladar a una persona de un punto a otro. Una misma rutina puede requerir varias transferencias a lo largo del día y cada una de ellas debería realizarse con los apoyos adecuados, de forma segura, cómoda y respetuosa. Una movilidad bien resuelta permite reducir esfuerzos y maniobras innecesarias, facilita las actividades cotidianas y aporta mayor tranquilidad tanto a la persona como a quienes la acompañan.
Y hay otro aspecto fundamental: la autonomía. En nuestro sector no siempre podemos hablar de una autonomía total, pero sí de favorecer el mayor grado de autonomía posible para cada persona. Poder participar activamente en una transferencia, tomar decisiones sobre las propias rutinas o realizar determinadas actividades con mayor libertad tiene un impacto muy importante en la calidad de vida y en la percepción que cada persona tiene sobre su propio cuidado.
En definitiva, una movilidad segura no consiste solamente en evitar riesgos. Significa crear las condiciones para que la persona pueda desenvolverse en su día a día con mayor comodidad, confianza y autonomía, respetando siempre sus capacidades y necesidades.