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Con motivo del Día Mundial del Alzheimer, que se celebra el próximo 21 de septiembre, la Fundación Pasqual Maragall pone el foco en la necesidad de unir ciencia y acción social para transformar el abordaje de la enfermedad.
La entidad reclama situar el Alzheimer entre las prioridades públicas y reforzar de forma sostenida la investigación, la prevención, el diagnóstico temprano, la capacidad del sistema sanitario y el apoyo a las personas diagnosticadas y sus familias.
Actualmente, se estima que el Alzheimer afecta a una de cada diez personas mayores de 65 años. En España, esta realidad se traduce en entre 850.000 y 950.000 personas con Alzheimer u otras demencias, mientras que en Cataluña la cifra se sitúa alrededor de las 150.000 personas.
El impacto de la enfermedad recae de forma especialmente significativa sobre las familias, que asumen la atención en más del 80% de los casos y afrontan el 87% del coste total asociado a la enfermedad, calculado en unos 42.000 euros anuales por persona afectada. El progresivo envejecimiento de la población hace prever que el impacto del Alzheimer y otras demencias continúe aumentando durante las próximas décadas.
En este contexto, la presidenta de la Fundación Pasqual Maragall, Cristina Maragall, destaca la necesidad de incrementar los recursos destinados a hacer frente a la enfermedad. “La ciencia está abriendo nuevas oportunidades, pero debemos conseguir que estos avances lleguen realmente a las personas”, señala.
Para la entidad, este proceso requiere una inversión sostenida en investigación y prevención, trasladar los avances científicos al diagnóstico temprano y a la práctica asistencial y preparar al sistema sanitario con profesionales formados, capacidad diagnóstica y circuitos adecuados.
La Fundación Pasqual Maragall considera que la investigación científica constituye una vía fundamental para avanzar en la respuesta al Alzheimer. En los últimos años se han desarrollado nuevas herramientas y líneas de investigación que están ampliando las posibilidades de prevención, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.
Entre estos avances se encuentran los biomarcadores en sangre, que pueden facilitar una evaluación más temprana y precisa; las nuevas líneas de investigación centradas en la prevención y los primeros tratamientos modificadores, que han demostrado la posibilidad de ralentizar la progresión de la enfermedad en determinadas personas con Alzheimer.
La entidad también destaca el creciente interés por la neuroinflamación, con especial atención al papel de células como la microglía y los astrocitos, así como la necesidad de desarrollar una investigación más diversa y representativa. A ello se suman las herramientas digitales, que pueden facilitar el estudio remoto de la cognición y contribuir a detectar cambios asociados a la enfermedad de forma más temprana.