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La necesidad de afrontar los desafíos derivados de una población cada vez más longeva ha centrado el VII Seminario Académico "Retos de la nueva longevidad", organizado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre y la Universidad Carlos III de Madrid.
Expertos en salud, envejecimiento, psicología, urbanismo y mercado laboral coincidieron en que el reto ya no es solo vivir más años, sino hacerlo con autonomía, bienestar y plena participación social.
Durante la inauguración, el paleontólogo Juan Luis Arsuaga defendió el valor social de las personas mayores, al considerar que representan una fuente de conocimiento y experiencia para las nuevas generaciones. Además, recordó la importancia de diferenciar entre esperanza de vida y longevidad, subrayando que el gran desafío actual consiste en garantizar una buena calidad de vida durante más años.
Por su parte, la vicerrectora de la Universidad Carlos III, Carmen Pérez González, destacó que la longevidad impacta de forma transversal en ámbitos como la salud, el empleo, los cuidados, la innovación o la sostenibilidad, y reclamó una respuesta coordinada entre administraciones, universidades y sociedad civil.
Uno de los principales bloques del seminario estuvo dedicado a la salud y el envejecimiento. El investigador Carlos Spuch, del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur, presentó la denominada "Firma SALVIA", una herramienta basada en biomarcadores presentes en la saliva que permite detectar de forma precoz el deterioro cognitivo mediante un procedimiento no invasivo.
En la misma línea, Ander Matheu, investigador de Biogipuzkoa, dio a conocer un Índice de Resiliencia de Envejecimiento, diseñado para identificar diferentes trayectorias de envejecimiento y facilitar intervenciones preventivas personalizadas.
Asimismo, Marcos Ríos, catedrático de Psicología de la UNED y neuropsicólogo en NeuronUP, presentó un modelo de edad cerebral multicognición basado en inteligencia artificial y pruebas neuropsicológicas digitales, capaz de detectar procesos de envejecimiento cognitivo acelerado antes de que aparezcan síntomas clínicos evidentes.
La profesora de Deusto Business School Leire Gartzia abordó el impacto que el aumento de la longevidad está teniendo sobre la conciliación laboral. Según explicó, cada vez más trabajadores deben compatibilizar su actividad profesional con el cuidado de padres y madres mayores, una realidad que todavía no está suficientemente integrada en las políticas empresariales.
La investigadora señaló que entre el 40 % y el 60 % de los trabajadores experimentan conflictos entre vida laboral y familiar, una situación que se agrava cuando aumentan las necesidades de cuidado de las personas mayores. Por ello, defendió la incorporación de medidas específicas que faciliten esta conciliación y contribuyan al bienestar de los empleados.
Otro de los asuntos analizados fue el envejecimiento urbano. La profesora de la Universidad de Navarra Carolina Montoro recordó que, aunque el envejecimiento suele asociarse al medio rural, la mayoría de las personas mayores reside actualmente en entornos urbanos.
La experta advirtió de que el crecimiento de este grupo de población obligará a replantear aspectos como la vivienda, la movilidad, los servicios públicos o el diseño de espacios más accesibles e inclusivos. Actualmente, más del 20 % de la población española supera los 65 años, una cifra que continuará aumentando en las próximas décadas.
Durante la jornada también participaron la escritora Carmen Posadas y la directora general de Fundación Mapfre, Elvira Vega, quienes pusieron en valor la aportación social y profesional del colectivo sénior, formado por más de 16,7 millones de personas en España, el 34 % de la población.
Los participantes coincidieron en que la nueva longevidad representa uno de los grandes desafíos del siglo XXI y que su abordaje requerirá respuestas innovadoras en ámbitos tan diversos como la salud, el empleo, los cuidados y la planificación urbana.